La Ciudad Letrada 
Arturo Carrera : El poema como estructura devocional
Entrevista
por Germán Carrasco
El poeta
Arturo Carrera acaba de reeditar en Buenos Aires su primer libro "Escrito
con un nictógrafo" (Interzona, 2005). En esta entrevista quisimos despejar
aspectos de su poética y revisar lo que fue el neobarroco.
-Poeta: ¿Qué te
sugiere una entrevista?
-"La
entrevista es un género bizarro, por eso muchos lo evitan. Se guardan esa
especie de placer curioso del abismo de la respuesta para sí mismos, egoístas,
para el arcón de los secretos o para la imposible reflexión del misterio. Uno
está en constante entrevista con uno mismo, tal vez. Y eso constituye lo que
alguien llamó la fantasía. Lo más cercano a la poesía está en esas
entrevistas constantes, en ese insidioso rayo que no cesa..."
-El
escritor cubano Severo Sarduy escribió lo siguiente: "Carrera es a Sarduy,
lo que Sarduy es a Lezama, lo que Lezama es a Góngora, lo que Góngora es a
Dios..."
-"No
me veo en esa cinta de Moebius. Eso es como el enredo del juego de niños de
Brueghel: debió haber incluido 250 jugadores más. Sarduy me incluye en ese
elogio y se excede, como todo barroco... y el detalle de su exceso es tan obvio
que lastima, se corta de la totalidad, del todo, y ya fastidia. Digo como tantos
otros: ¡cuánto exceso! Aunque en el caso de Sarduy es cuánta risa, cuánto
dolor... En fin. Incluirme en esa serie fue un gesto de increíble amistad, del
que a veces me sentí prisionero, si no esclavo. No me gustan las listas
sucintas, ni las capillas, ni las escuelas, ni las vagas nominaciones y
etiquetas de estilo; prefiero la variedad de lo único. La singularidad de lo
subjetivo. Y en eso sí admiro al otro que llamaron barroco aunque en su Diario
aborrece el término: don José Lezama Lima."
-Afirmas
que todo poema es una estructura devocional, ¿podrías bosquejar aquello?
-"Sí,
la devoción es casi una palabra religiosa, sacrificial. Y la he tomado en préstamo
de dos grandes poemas. "Devoción" de Rimbaud y "Devoción"
de Bonnefoy. Ambos empiezan planteando la devoción como si fuera un regalo, un
don, una entrega absoluta que linda con lo sagrado. Rimbaud: "A mi hermana
Léonie Aubois d'Ashby. ¡Bau! -la hierba estival zumbadora y hedionda. A la
fiebre de las madres y los niños". Y Bonnefoy: "A las ortigas y a las
piedras, etc." ¿Cómo no conmovernos cuando descubrimos que ese sonido Bau
es devoción a la diosa caldea del azar? ¿Cómo no detenernos en un Bonnefoy
que se dirige a las ortigas, a ese escozor simple, a esa dinámica de las
sensaciones que callan? Hay que prestarles oído y atención a esos prestigios
que se entregan. En cada poema uno intenta decir a quién, a qué cosa, qué
merece nuestra decidida alabanza."
Escándalos
éticos
-Alguien
dijo que el neobarroco existía sólo en la compilación Medusario; que el
concepto de "neobarroco" sólo servía para dictar una clase. Cuál es
el balance hoy del neobarroco, ese gongorismo lacaniano, esa carnavalización de
la lengua...
-"El
neobarroco es un movimiento de categorizaciones, muy amplio. Y muy puntual al
mismo tiempo. Es una actitud de época. Nadie lo definió mejor que Omar
Calabrese, como categorización que excita el orden del sistema con
fluctuaciones y turbulencias. Ahí Omar Calabrese señala el poder del
neobarroco, si existiera, como algo que no se adecua a las definiciones
contrapuestas de clásico versus barroco, por ejemplo, sino que va más allá
porque rechaza la idea de un desarrollo o de un progreso, también las de corsi
y ricorsi históricos".
"Yo
tampoco creo en el progreso de la civilización y menos en el de la poesía.
Considero que toda verdadera obra de arte es un escándalo ético y estético,
sin más. Pero como suele decir César Aira, yo elegí avanzar hacia la
simplicidad. Parece una boutade en esta época, pero no lo es. Busqué el
helicoide de lo simple, esa escalerilla de caracol donde Yeats soñó:
"cosas pensadas largamente no pueden pensarse más". Y sin embargo..."
-Ahora
bien, cómo se inserta o contrasta tu poesía dentro de ese momento de la
literatura; te lo pregunto porque hay un tono leve, de feliz voluptuosidad en tu
poesía, y a mí me parece que esa parte es la menos destacada del neobarroco.
Se conoce más ese fárrago excesivo, violento y bello de algún Perlongher que
a veces asoma en la prosa de Pedro Lemebel.
-"Como
es obvio busqué la voluptuosidad de lo simple. Pero asimismo pude afirmar más
que nunca, en esas búsquedas, la idea de que mi actitud disgregante, digámoslo
así, no aceptaba el exceso de artificio sino tan sólo una adecuación en el
ritmo. Acepté mi propio ritmo, que no excluye la disritmia permanente. Una
nueva manera del juego. Oír más los pies, la métrica de mi alrededor".
-"Me
alejé del tufillo modernoso que tenía el neobarroco. Aunque sostengo que si
hubo algo transgresivo en ese intento, esa transgresión ha de incluirse en el
continuo disruptivo o disgregante que siempre existió. Por eso admiro las
nuevas poéticas de los jóvenes latinoamericanos: hay una irrupción de fuerzas
diferentes y felices y tan "novedosas" como las de las antiguas
vanguardias. Pero ellos no hablan de vanguardia, como si ese término guerrero
se hubiera abolido de su vocabulario".
-Hay un
goloso paladeo de las palabras, un poco como las maneja un niño. "Triunfa
el niño porque dice y porque no dice, porque no habla en serio: pero es vital,
engaña y desengaña: encanta". Eso escribió el poeta uruguayo Roberto
Echevarren en una presentación de tus poemas. Por otra parte, tus libros están
escritos desde la infancia, algunos consideran difícil trabajar exitosamente
desde ese lugar...
-"Si
algo amo de un niño y de su arquetipo es la idea de confusión entre belleza y
felicidad. Con esa indecisión única se debería colmar la brecha entre
naturaleza y cultura. Cuando no podemos decidir qué es la belleza y qué la
felicidad hemos perdido el vagabundeo en la inmediatez... que es la poesía".
-"Es muy cierto que escribir desde la infancia es difícil. Yo nunca lo
hice. Yo simplemente alabé la infancia como lo han hecho tantos poetas. Prueba
de que allí las cosas sucedieron de una vez y para siempre, como escribió
Cesare Pavese. Prueba de que no deberíamos hablar como un niño porque seríamos
puer-senex, niños sabios o sabios niños. En fin... Amo aquel lugar de patria
que es la infancia donde mis abuelas y abuelos hablaron en dialecto, otra forma
de enderezamiento en la poesía."
Ritmos
y poesía
-Cómo
trabajaste Children`s Corner con respecto a Debussy. En tu poesía hay algunos
que han visto los silencios de John Cage o Mark Rothko. Háblame de pausas y de
pautas en el sentido de partituras...
"Traté
de seguir intervalos sonoros y rítmicos de Débussy en mi libro Children's
Corner. Pensar en su sentimiento del ritmo, que imita los intervalos del viento,
de las mareas o el oleaje, etc.; intervalos desiguales que producen más ritmo
según Messiaen que los del tic-tac del reloj que imita el corazón o de las
antirrítmicas marchas militares. Rothko produjo efectos rítmicos en la manera
de aplicar colores superpuestas como nubes o franjas de soneto. En ellos concilió
la belleza con el sentido de la muerte. En cambio Cage fue aun más anárquico,
dijo que no había ritmo porque simplemente no había tiempo. Creo que se refería
también a los infratiempos de Marc Bloch, la idea de que no hay tiempo que
transcurra en una sola dirección sino en infinitas, como en el silencio la música
del ruido."
"En
ese sentido y con esas ideas pueden pensarse mis poemas como partituras..."
-Hay una
grabación de tu libro hecha por Alejandra Pizarnik, cuál fue tu relación con
ella y su obra...
-"Pizarnik
fue mi genio. El genio en todos los sentidos, incluso amoral. Y por ella entré
o atravesé eso que parece un balbuceo primero y que después llamamos "el
universo del lenguaje". Jugar con las palabras y admitir inmediatamente que
sus reglas fueron codificadas en la pasión y en el dolor. Pero insistir y
comenzar a leer. Palabras, poemas y después libros y después "visitar y
revisitar" autores, conocer ciertas obras, conjeturar un gusto, aunque
después la muerte y el suicidio vengan a corroborar o simplemente borrar
todo."
-En una conversación de café dijiste que Parra propuso hace tiempo todas las
cosas que hoy están en la agenda cultural (al menos en la norteamericana): la
relación entre mito, ecología y entre arte y literatura...
-"Antes
que nada, como todo gran poeta, Nicanor Parra le devuelve a Chile "el genio
del idioma". William Carlos Williams, otro genial poeta, se pregunta un día:
¿Qué le dejo al pueblo norteamericano?¿Qué le dejo a su habla, a su poesía?
Y acepta que le dejaba tan sólo una forma métrica llamada pie quebrado. Parecía
nada, pero incluía como un amuleto la fuerza, el modo de oír él a los
americanos. No sólo ponerse de parte de sus cosas, sino agotarlas, escucharlas,
es-can-dir-las. Parra lo hizo para el pueblo chileno. Basta leerlo. Atenderlo.
Descubre que los chilenos hablan en endecasílabos. Codifica sus expresiones más
sutiles, pone de relieve aquel dicho atribuido a Apollinaire: que hoy (claro que
esto se dijo a principios del siglo XX) es preciso pensar y escribir sintético-ideográficamente,
en lugar de analítico-discursivamente. Basta leer sus antipoemas y su teoría
del antipoema.
Algunos
fragmentos de su obra
De
"Nacen los otros"
(Beatriz
Viterbo, 1993):
"En
Oriente al misterio no se lo estudia ni se lo investiga: existe. El secreto está
también, como un eterno nevado ideograma. En Occidente, el máximo alerta del
cambio lo dio Joyce en la literatura. Rothko en la pintura. Joyce por hablar por
la boca de Molly Bloom. Rothko por enunciar silenciosamente, con su muerte, que
el secreto y el misterio de la representación estaban en esa ausencia viva: el
color, detrás del que muchos poetas, como Severo Sarduy, quisieron asomarse
para ver si allí estaba el rostro de Dios.
Un
mago con el oído aplicado a la tierra, recordado por de Quincey y Borges, había
oído las innumerables pisadas de los hombres y había distinguido, entre ellas,
la de un niño predestinado a desenterrar la lámpara maravillosa: ese niño era
Francisco Madariaga.
Un hecho
matemático, sin duda común, puede relacionarse con el misterio del pelaje de
ciertos animales poco comunes y fascinantes como los tigres, las jirafas y las
cebras. En la aparición y rayas de estos pelajes influirían el número y la
variedad de células pigmentadas del embrión, sí como el tamaño de este, e
intervendrían reglas matemáticas como las que gobiernan las vibraciones de las
cuerdas vocales del violín: resonancias que, actuando con los primeros factores
citados, determinarían la generación de estas especies de alfabetos tan
atrayentes como enigmáticos.
De "Potlatch"
(Interzona, 2005)
Pringles,
4 de enero de 2004.
Viene un
chico a la puerta y grita desde afuera:
"Señor,
¿tiene una monedita?"
Abro la
mirilla grande de la puerta negra,
Le digo
entre los relieves oscuros: "Sí, ya
Vuelvo!"
Y voy hasta la caja donde guardo
Los títeres
de guante; me calzo uno y
-¿Síiiiiiiiiiiiii?
-y el chiquito se ríe.
Y el títere
de la moneda le da la moneda.
¡Por
suerte no soy yo!
El títere
le dice que todos los remordimientos
Son esa
monedita trucha que le da.
Que todo
el dinero del mundo
Es su
mentira que le entrega.
Que toda
la falsedad de la Tierra cabe
En
nuestro dolor, en la mísera alegría
De ese
instante sin rencor: "Gracias, Señor,
Hasta mañana!"